La tragedia interesa al psicoanálisis, en efecto, porque el mundo organizado bajo el imperio de la ley del padre está siempre, constitutivamente -igual que el mundo trágico-,
“out of joint”, “fuera de quicio”: tiene siempre -igual que aquél- una estructura contradictoria, paradójica y conflictiva. Las cosas serian sin duda menos complicadas (y menos trágicas) si pudiéramos pasar de preguntarnos por la función del padre a decretar su de-función, el fin del Nombre-del-Padre, y entonces descubrir tendido ante nosotros el sabroso festín de un conjunto de singularidades que reclamarían ahora ser nombradas, clasificadas y ordenadas con palabras claras y distintas.
Pues bien: esta posibilidad no solamente existe, sino que las posiciones que resultan de abrazarla son hoy -según se sugiere en este libro-“imperantes” tanto dentro como fuera del campo psicoanalítico, tanto en el terreno de la clínica como en el de los debates culturales, y es exactamente contra esas posiciones que está escrito este libro. Que sin duda por eso tiene ese tono de reincidencia y de porfía, porque de lo que se trata acá, en efecto, es de seguir formulándose, obstinadamente, la vieja y siempre renovada pregunta
por el Padre.
Del prólogo de Eduardo Rinesi Además de numerosos ensayos editados en distintas publicaciones psicoanalíticas, los autores integrantes de la institución Ensayo y Crítica del Psicoanálisis han publicado juntos Espectros del padre (2002) y participado en los libros Los nombres del deseo (1990) y Entre el mito y la lógica (2001).














