¿Qué pasa cuando una palabra aloja un secreto familiar y se clava en el cuerpo como un síntoma? Un “shhh” sibilante, el mandato paterno de callar una infidelidad, puede transformarse con los años en mudez o en el zumbido persistente de un acúfeno.
En El sonido del silencio y sus ecos, Mabel Levato ofrece un gesto de enorme generosidad y rigurosidad de transmisión: toma los hilos de su propio análisis para desmontar la “armadura del amor al padre” y revelar el tránsito que va de la mudez impuesta a la conquista de un decir femenino y singular.
Lejos de los dogmatismos que divorcian la teoría de la práctica, este libro sutura esa brecha. A través de relatos de su clínica y de una lectura precisa de Freud y Lacan, la autora demuestra cómo el síntoma responde a la pulsión y de qué manera el analista, operando sobre el fantasma, encarna el reverso de lo simbólico para bordear el vacío. Una obra viva, indispensable tanto para analistas en formación como para quienes se interrogan por los misterios del goce y los alcances del lazo analítico.














