¿Es posible afrontar el abanico de semejante erudición ofrecida en este libro? Sí, sólo si nos introducimos en las diversas preguntas que resuenan en su trazado delicioso. El tejer existencial abre sus enigmas como una sucesión de nota, de comentarios, de investigaciones, pero mucho más, como el ensayo de la construcción del psicoanálisis. La exploración que realiza Ricardo Saiegh toma -en sus palabras-“lo singular de lo universal, lo constante de lo mutante y la potencialidad de la materia-tiempo”.
Estamos tejidos de tiempo, de las condiciones que generan la existencia, donde “los interrogantes sobre las paradojas del amor, la sexualidad, lo familiar, el progreso, lo que nos salva y lo que nos hunde” se consolidan. Todos temas que, de la mano de Lacan y de Freud, el autor desarrolla con maestría.
Porque su interrogación es la nuestra, porque su tramado nos implica, porque al fin se lleva la potencialidad de la palabra a la formación de objetos, que no son otros que los nudos propios del habla… a lo que tanto resuena y consuena en nuestro cuerpo.
Porque el tejido continua, aunque aquí se muestre las conclusiones de años de investigación. Porque la pregunta final prosigue: dónde se halla la música cuando no suena?”.
¿Dónde? ¿En qué tejido? Este texto lo explicita. Seremos afortunados lectores de ello.














