Literatura, arte y psicoanálisis: tres discursos que interrogamos. Tres discursos que nos interrogan.
Así como los pintores abstractos fueron hallando la posibilidad de liberarse del objeto, de los límites determinados por un objeto entrando así en el campo de la pura abstracción -razón por lo cual fueron acusados y debieron demostrar que la pintura no figurativa era realmente pintura-. Del mismo modo, con la fobia, los analistas interrogamos una clínica donde el sujeto en el campo del deseo no está anudado al fantasma.
El fóbico se libera así de la atadura del sentido. Expuesto al sinsentido de la angustia, goce que es necesario interrogar, allí donde el Otro se presentifica en una petición enigmática, sin límite. ¿Cómo aplacar esa presencia? ¿Se trata de producir un límite, una frontera?
A dicha frontera la hemos denominado Límites del fantasma.
Del prólogo de ALICIA LOWENSTEIN














