Este libro se inscribe en una apuesta que no retrocede ante la dificultad: leer a Freud con Lacan, y a Lacan desde la exigencia de una práctica que no renuncia a lo real que la causa. No se trata aquí de comprender para cerrar, sino de leer para abrir, sostener los agujeros, allí donde el sentido tropieza y la formalización se vuelve una apuesta constante. En esa zona —donde la verdad no se verifica, sino que habla— el psicoanálisis conserva su estatuto subversivo.
El retorno a Freud que recorre estas páginas no es un gesto de fidelidad histórica ni una operación arqueológica. Es una intervención epistemológica y ética que se opone a toda psicologización adaptativa, a toda reducción del inconsciente al yo y a toda tentativa de domesticar el malestar bajo la promesa de armonía. Volver a Freud, de la mano de Lacan, es sostener el descentramiento del sujeto, la primacía del lenguaje y la imposibilidad de una traducción plena de la verdad. Por eso el psicoanálisis no ofrece garantías ni soluciones universales: propone una experiencia en la que el sujeto se ve confrontado con aquello que en él habla más allá de su voluntad. Allí donde el yo se cree amo, irrumpe la cosa, imposible de simbolizar por completo, pero decisiva en sus efectos.
Desde esta orientación, la clínica aparece inseparable de la técnica y de la política. La práctica analítica es una estructura compleja que exige una posición ética rigurosa: la del analista como operador del deseo, responsable de no ocupar el lugar del saber ni de ofrecer respuestas tranquilizadoras. En ese marco, nociones como resistencia, transferencia, traducción, tiempo lógico y deuda simbólica se despliegan no como conceptos cerrados, sino como brújulas para una praxis que se sostiene en la escucha.
Abrir este libro es aceptar una invitación que no promete certezas ni refugios. Es dejarse afectar por una lectura que no busca clausurar, sino provocar preguntas, incomodidades, desplazamientos. Lejos de manuales o sistematizaciones, estas páginas convocan a una experiencia de lectura análoga a la experiencia analítica: no comprender de una vez y para siempre, sino consentir a que algo se diga, a que algo tropiece, a que algo comience de nuevo.
Leonardo P. Galuzzi
Viviana L. Zubkow
Compiladores
Lautaro Sartori
Carolina González del Cerro
Ludmila S. Scotto
Carolina E. Savarecio
Nicolás D. Bruvera
María Laura Beccani
Nahuel F. Rey
Agustín Calderón
Lautaro Gerónimo
Milagros Zenón
Agustín Galante














