En griego, , que se pronuncua “télema” o “zélema”, significa “deseo”o “intención”. Para Aristóteles, el , era una situación totalmente neutral (sin connotaciones morales), la fuerza impulsora que emerge del hombre a través del deseo. Lo diferenciaba del plantis de las plantas, que no tienen epithymmia (el desear)… El deseo, el que decide, el que desea… incluye también el deseo por lo sexual.














