Una hermosa mujer es encontrada, en su departamento de Buenos Aires, ahorcada con la corbata que solía anudar al cuello de sus amantes. De procedencia turca, esa corbata tiene bordado en filigrana un antiguo poema de amor islámico, quizá la cifra de un destino.
A través de una arrevesada galería de personajes, la investigación lleva una indagación acerca de lo erótico y la muerte en el enigma femenino, reavivando por antiguas mitologías que entreveran el culto mesopotámico a la diosa Ishtar, sus putas sagradas y el terrible Gilgamesh con el lavado de narcodólares y el tráfico de diamantes. Lo admitido, lo presumido, lo mitológico, lo real, lo ficcional conjugan un desenlace sin precedentes.
Además de novela -Caer en cuerpo muerto es la tercera protagonizada por el investigador Esteban Riquelme-, Carlos D. Pérez ha publicado ensayos y desarrollos sobre clínica y teoría psicoanalíticas. Se atrevió a la poesía en un breve libro (lo de breve es por el título de un poemario de Guillermo Orce Remis: A la pequeña luz del breve día, quien a su vez toma la frase de una elegía de Fernando de Herrera; en la breve palabra cabe un mundo). También escribió teatrocon César Hazaki y organizó espectáculos lindantes con el music hall, para los que escribió nuevas letras a temas tradicionales y nuevos temas con música de Hernán Boedo, llevados a escena por el grupo finacomcurrencia, del que formó parte. No obstante, nada de esto empardó su anhelo de llegar a ser un mediocre trompetista de jazz.














