Hugo Dvoskin nos invita a otra travesía por el cine que le permite anudar los conceptos psicoanalíticos y acercarlos a sus lectores. Los legos podrán encontrar en estas películas clásicas y modernas, la llave que les da lógica a la dramática, a la evolución de los personajes y a sus pasiones. “Madres”, Padres, Parejasy Tragedias cotidianas son los títulos de los capítulos que nos anticipan que en las cuestiones aquí abordadas, todos estamos implicados. En el final, se nos ofrece una versión original y audaz de “Hamlet. Dvoskin vuelve a sorprendernos, abandonando todo cliché para poner d ojo en la letra, en lo dicho y en la imagen, y transforma al protagonista en un detective de una serie policial. Es un viaje por el mundo que empieza en España (Todo sobre mi madre), va a los EEUU. (Kramer vs, Kramer), hace escalas en Francia (Hace mucho que te quiero”), en Irn (“La separación), Israel (“A pie de página , Cörcega y Alemania. En el camino se encuentra con grandes amigos, Saura (Mama cumple l100 años), Robert Redford (“Gente como uno”), Coppola (“El padrino”), Woddy Allen (Zelig), Almodóvar y Bergman (Sonata otoñal”). No faltan los clásicos de tradicional desarrollo cronológico (Kramer vs. Kramer) o los fantásticos y modernos (efecto mariposa ) Los especialistas encontrarán en esos textos en los que se toma los films como supervisiones, la precisión que la clínica exige a la hora de hacer diagnósticos, la sutileza que se requiere para diferenciar actings de pasajes al acto, la detección de la singularidad psicopatológica y la complejidad de
las psicosomáticas, En los apartados que cierran los capítulos Dvoskin propone realizar el salto conceptual que la teoría supone.
Imprescindible y divertido, este segundo libro sobre “cine y psicoanálisis” despierta ganas de seguir yendo al cine, de estudiar psicoanálisis y de esperar el tercero que se promete en algunas notas al pie.














